Sobre la curiosidad

  • Opinión

  • Hace 9 meses

  • agosto 27, 2020

En estos días un tema me ha estado rondando la cabeza: se trata de la curiosidad; esa cualidad tan fundamental para los seres humanos y a la vez, tan olvidada.

Por: Carolina Toro Franco, fundadora, IT Hunters

Desde que nacemos y durante nuestra niñez, abordamos el mundo con una especie de “mapa teórico” (la manera mental con la que lo interpretamos), completamente diferente al que tenemos en la adultez. Somos observadores, estamos ávidos de descubrir más y más. Hacemos más preguntas que dar respuestas, y las respuestas que damos por lo general las damos desde un lugar que se toma el trabajo de irlas a buscar dentro según el momento, en vez de responder con respuestas prefijadas porque es lo que conocemos. 

Pero algo pasa durante nuestro proceso de crecimiento, y entonces llenarnos con información se vuelve fundamental. Y esa información de segunda mano, desafortunadamente por lo general, hace que cada vez nos sorprendamos menos. Creemos que entre más sabemos, mejor. Y cuando menos pensamos esos conocimientos se acumulan y empiezan a gobernar nuestra vida. Y entonces, casi sin darnos cuenta pasamos a operar en automático, guiados la mayoría del tiempo por todas esas teorías con las que interpretamos el mundo que nos rodea.

Me he puesto a pensar en cuántas veces yo misma, en vez de escuchar realmente lo que el otro me quiere decir, ya estoy pensando qué voy a responder. Es sólo hasta que entro a sesiones de coaching o de otros enfoques en los que trabajo uno a uno, que para poder acompañar realmente debo soltar todo ese conocimiento que lo da todo por sentado. Y entonces se me enciende la curiosidad, y más que respuestas hago preguntas. ¡Cómo disfruto habitar la vida desde ahí! Con la curiosidad de conocer a la persona que tengo en frente, sus mapas mentales o teóricos y explorar sus propias verdades. Cuánto aprendo de cada persona con la que interactúo y cuántos mundos he tenido el privilegio de explorar.

La curiosidad es la que nos permite sorprendernos, y en las sorpresas se abre justamente una grieta en la rígida realidad que conocemos, y así podemos proponer e innovar. 

Un paso fundamental para habitar más la vida desde una postura de curiosidad es hacer preguntas en vez de dar tantas respuestas. Querer, desde nuestro corazón, entender la realidad que experimenta y la verdad de ese otro que tenemos enfrente. Esto implica pasar de la postura de un sabelotodo a la de un constante aprendiz. Es tal vez entender que la vida (como dice una gran amiga) en sí misma es un misterio que se nos revela en cada instante, es tal vez dejar espacio suficiente en nuestra mente para permitir que lo que se vaya revelando segundo a segundo nos sorprenda. 

¿Qué pasa cuando vemos la vida desde la postura del aprendiz? Que podemos ser mucho más creativos, propositivos y hasta disruptivos; también que las relaciones se fortalecen muchísimo y se puede trabajar mucho mejor en equipo.

Para poner esto en práctica puedes hacer el siguiente ejercicio: En la próxima conversación que tengas con alguien que te cuente sobre su punto de vista, dedícate a preguntar. Deja de lado tu propia idea de la realidad y procura entender qué hace que el otro piense como piensa y sienta como siente. Vas a ver lo mucho que esta práctica enriquecerá la próxima experiencia de interacción que tengas.

Es un proceso que implica desaprender esa postura en donde nos las sabemos todas, pero que sin duda alguna ¡vale la pena!