En la biblioteca Julio Mario Santo Domingo, se entregaron anoche los Premios Nacionales de Periodismo Simón Bolívar en su versión 42.

El invitado a la plenaria fue Steve Coll, decano de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia desde 2013,  redactor de planta en The New Yorker, autor de libros de no ficción y ganador del Premio Pulitzer en dos ocasiones.

En su intervención hizo un análisis de la evolución del periodismo y cómo la tecnología también ha impactado a los medios y ha generado cambios en la sociedad.

Aunque el centro no fue la industria de TIC, sí se evidenció cómo estas nuevas tecnologías están transformando la manera como se produce y consume la información.  Dada la riqueza de su reflexión, transcribimos algunos apartes de su discurso.

“Quiero referirme a algunas de las amenazas que el periodismo enfrenta globalmente, y cómo nuestra defensa del periodismo se encuentra atado a la defensa de otros derechos democráticos, constitucionales y humanos…”

Entre los líderes de las salas de redacción estadounidenses, hay puntos de vista divididos sobre qué tan en serio tomarse la amenaza a la libertad de prensa. Algunos sostienen que la mejor estrategia es simplemente la de practicar un gran periodismo e ignorar todas las tormentas de Twitter. Como lo dice Marty Baron, el director de The Washington Post, “No estamos en guerra; estamos trabajando.”

“Y ciertamente, en el Post y en muchas otras salas de redacción, los ataques recientes a la prensa han servido para fortalecer a la prensa. Después de algunos años de deriva y confusión acerca del rumbo del periodismo debido a la revolución digital y la telefonía móvil, los ataques por parte del presidente Trump y sus aliados han sido una ayuda, útil para aclarar por qué importa el periodismo, por qué está protegido constitucionalmente en los Estados Unidos por la Primera Enmienda, y por qué se encuentra consagrada la libertad de prensa en muchas otras constituciones democráticas en todo el mundo.”

“…Sin embargo, no puede haber duda de que estamos entrando en una nueva era peligrosa para el periodismo, tanto en los Estados Unidos como globalmente. Yo creo que la amenaza tiene tres caras. Primero, cuando los líderes poderosos denuncian la legitimidad del periodismo, invitan a los extremistas y los criminales a atacar a los reporteros físicamente. Segundo, tanto en países autoritarios como en los democráticos, estamos viendo intentos nuevos y agresivos por criminalizar algunos tipos de periodismo como una amenaza a la seguridad nacional. Tercero, nos enfrentamos al problema confuso del “fake news“… Me refiero a las historias verdaderamente falsas, inventadas, fabricadas y engañosas que hoy contaminan a las plataformas de medios sociales tales como Facebook, Twitter y YouTube. Esta crisis de falsas noticias no surgió del periodismo mismo. Es un producto del oportunismo de fuerzas oscuras que surgen en el mundo digital. Y ha sido justificado por la pasividad e irresponsabilidad de las grandes empresas tecnológicas, enormemente rentables, que dominan ahora la industria editorial y la publicidad. Es más, la contaminación de los medios sociales con noticias falsas y deliberadamente engañosas, algunas veces en alineación con campañas extremistas ideológicas, puede ser la amenaza más grave de todas las que enfrenta el periodismo hoy.”

“…Como mencioné, se ha vuelto aún más difícil defender los derechos y el papel democrático de los periodistas profesionales en un momento en el que las falsas noticias en Facebook y otras plataformas están sembrando tanta confusión. Sabemos de la historia que las revoluciones con frecuencia pasan de inicios optimistas a oscuros destinos. Desde el comienzo, el World Wide Web fue un sitio contaminado: la pornografía, el fraude, y el matoneo se afincaron en los primero años. Ahora estamos presenciando un lado oscuro de la revolución digital, aún más ampulosa y peligrosa. Cuando la World Wide Web se popularizó hace dos décadas, los utopistas de Silicon Valley nos dijeron que nuestra política y sociedad cambiarían para mejor. La Web empoderaría a los ciudadanos. Movilizaría la sabiduría de las masas. Esto es típico de lo que sucede cuando llegan tecnologías nuevas y revolucionarias a los medios y el periodismo. Cuando nació la radio, los utópicos declararon que esto mejoraría las comunidades humanas; en ciertas formas, lo hizo, pero también empoderó al Nazismo. Cuando nació la televisión, los teóricos de los medios declararon que los ciudadanos y votantes estarían mejor educados e informados que nunca. Lo mejor de la televisión si une y educa a la sociedad, pero también trivializa y rebaja nuestra política. Ahora de nuevo estamos desilusionados, esta vez por las promesas utópicas de Facebook. El problema, por supuesto, no es la tecnología; el problema es la persistencia del mal en el mundo, y la naturaleza permanente de la lucha por la dignidad humana, la igualdad y los derechos democráticos”.

El lado oscuro de la revolución digital y su impacto sobre el periodismo es diferente en cada país… Sin embargo, hay algunos temas comunes emergiendo en todo el mundo, especialmente en el democrático. Primero, debido al nuevo poder monopólico de Facebook y Google, las casas editoriales y los difusores de radio y televisión están perdiendo el control sobre la distribución de su periodismo… Hoy, aunque The Washington Post está forjando una estrategia digital exitosa, la mayoría de los demás periódicos están luchando porque ya no entregan sus propias noticias de manera rentable; tienen que pedirles a Facebook, YouTube, Twitter o Snapchat que les manejen la distribución a los clientes, así como mucha de la publicidad dirigida a esos clientes, todo en condiciones económicas altamente desfavorables”.

“El segundo problema es que estas plataformas sociales monopólicas, a medida que han desarrollado sus estrategias de negocios altamente rentables, se han convencido que no son compañías de medios, no editores o difusores que hacen juicios éticos o profesionales sobre el contenido, con un ojo puesto en el interés público. Más bien, se ven como plataformas de intercambio neutrales, abiertas bajo iguales condiciones a todos, no responsables de lo que se publica y lo que no. La realidad, por supuesto, es que Facebook y YouTube SI ejercen juicio editorial, incluso periodístico, pero lo hacen a través de algoritmos automatizados y software que mantienen secreto. Vemos ahora que la plataforma pobremente vigilada de Facebook, que depende de los usuarios para presentar quejas sobre contenido odioso o engañoso u ofensivo, ha permitido que contaminen las noticias y el discurso público…”

“Es difícil resolver una crisis si uno ni siquiera entiende sus dimensiones. Y tanto más difícil cuando las poderosas empresas globales en el corazón de la crisis se niegan una y otra vez a enfrentar sus responsabilidades. Cada científico de la computación que he consultado sobre el problema de las falsas noticias en las plataformas de medios sociales me dice que empeorará en los próximos años, a medida que la inteligencia artificial empodere a los transgresores. Tal vez la única esperanza es la acción o regulación antimonopolio fuerte, que no va a venir de Washington, pero sí puede venir eventualmente de Europa”.

“…Finalmente, nosotros en el periodismo debemos dejar atrás nuestra desesperanza ante los retos económicos que enfrenta nuestra profesión, y comenzar a retomar nuestra propia independencia… Reconstruir el periodismo para la siguiente generación, insistir en excelencia y transparencia y profesionalismo, es un proyecto urgente, uno que requiere un sentido de activismo”.

Continuando la velada, en su discurso, Julio César González, el reconocido caricaturista  “Matador”, como presidente del jurado de los Premios, hizo algunos apuntes que mostraron cómo la tecnología a veces no se usa de manera adecuada y afecta la labor periodística. “Google no reemplaza a un buen editor, y eso, de alguna forma está haciendo carrera, en detrimento de la irremplazable mirada que verifica y cura las historias para que tengan en nivel requerido por las audiencias”.

También destacó el uso del periodismo de datos como valor agregado de los trabajos de carácter investigativo y en muchos casos con una atractiva visualización.

Y añadió: “En esta evolución imparable del periodismo, cuando algunos hablan del “Nuevo Nuevo Periodismo” o la “Reinvención del oficio en la era digital”, creemos que las mejores respuestas están en volver al origen del buen periodismo de la mano de la ética”.

Luego de estas intervenciones, se hizo la gala de premiación.  La lista de ganadores está en  http://premiosimonbolivar.com

Como medio de comunicación, Computerworld se enorgullece de saber que en Colombia hay buen periodismo en medios tradicionales, comunitarios y alternativos, pero aún hay más espacios e historias por contar.  En el periodismo de ciencia y tecnología también está la otra mirada a la realidad o lo que nos espera por descubrir.  Esa es nuestra labor.

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