¿Por qué hablamos tanto de 5G?

  • Opinión

  • Hace más de 2 meses

  • junio 13, 2019

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En la actualidad, aunque para algunos pueda parecer exageradas las expectativas que existen sobre las redes de quinta generación (5G) por parte de la industria de las telecomunicaciones,lo cierto es que esta nueva tecnología generará una transformación en los servicios móviles que hoy conocemos.

Por: Helio Durigan,

Vicepresidente Corporativo de Ingeniería Furukawa Electric LatAm

Lo primero que parece pertinente decir sobre 5G es que su velocidad de transmisión de datos será, efectivamente, uno de sus aspectos más relevantes. Puesto que, esto permitirá que se pase de los actuales 50 megabits por segundo de la red de cuarta generación (4G) a velocidades que sobrepasarán los 10 gigabits por segundo (eventualmente, a un máximo de 20 Gbps).

Este solo hecho ya representa una nueva experiencia para los usuarios, sin embargo, 5G tiene otras cualidades que harán surgir una serie de nuevas aplicaciones, y una de ellas es su baja latencia, concepto que se refiere al tiempo de desfase existente entre la conexión de un dispositivo con un servidor.

Actualmente, en las redes 4G implementadas ese tiempo fluctúa entre los 10 y los 100 milisegundos, lo que se reduciría a 4 milisegundos; pudiendo incluso llegar a 1 milisegundo o menos de latencia (tiempo que tarda en transmitirse un paquete de datos) en las redes de quinta generación.

Sumando la velocidad y la bajísima latencia, 5G permitirá que se desarrollen y masifiquen tecnologías que si bien se conocen, aún operan en forma experimental, como sucede por ejemplo con los vehículos autónomos o algunas aplicaciones de telemedicina, como las intervenciones quirúrgicas remotas, en donde ambos aspectos resultan críticos.

Asimismo, veremos el florecimiento del Video Ultra HD y la consolidación de los sistemas de Realidad Virtual, Realidad Aumentada para los videojuegos, y muchas nuevas aplicaciones basadas en Inteligencia Artificial, Robótica Industrial, Minería; y en todo lo relacionado con la consolidación de la Internet de las Cosas (IoT).

De acuerdo a datos de la GSMA, asociación organizadora del Mobile World Congress (MWC), para el año 2025 habrá más de 1.400 millones de conexiones 5G a nivel mundial, lo que representará el 15% del total de las conexiones móviles.

Lo anterior requiere de mayor densidad de antenas, desde el punto de vista de la tecnología. Si vamos a la aplicación misma en el diario vivir, vamos a usar de manera masiva una serie de dispositivos IoT, que contendrán muchas aplicaciones (APPs), con lo que no podremos dejar de lado la ciberseguridad.

¿Cómo y por dónde empezaría?

En cuanto al desarrollo y puesta en marcha comercial de 5G, deberá ser de manera paulatina en todos los mercados, puesto que las nuevas redes demandarán el uso de fibra óptica para cubrir el aumento de la densidad de las estaciones radio base; mientras que los operadores deberán también ir desplegando más antenas debido a que al transmitir en frecuencias más altas disminuye la longitud de las ondas.

Aun así, Corea del Sur se convirtió este año en el primer país en ofrecer servicios de telefonía móvil 5G en todo su territorio, mientras que en Estados Unidos, Japón, China y Australia, entre otros; estos servicios se irán masificando poco a poco en los próximos meses.

A nivel latinoamericano, México podría ser el primer país en ofrecer servicios 5G. Chile, en tanto, haría lo propio, en 2022, a nivel sudamericano, una vez que se cumplan con los procesos de licitación respectivos del espectro radioeléctrico nacional, entre las bandas de 700 MHz y 3.500 MHz (3.5 GHz), según ha informado la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) recientemente.

Ante este panorama, lo principal es comprender que la 5G no será un cambio radical de la noche a la mañana, pues los servicios se irán desplegando gradualmente. Se debe entender que no se trata sólo de un aumento de la velocidad para navegar en el celular, sino que es un punto esencial para el desarrollo de los hogares y ciudades inteligentes, y que apunta a brindar redes de mayor confiabilidad para desplegar masivamente aplicaciones innovadoras, especialmente las que están relacionadas con la automatización.

Ello marcará, sin duda, un paso hacia la cuarta revolución industrial.  Por eso hablamos tanto de 5G, porque se trata del inicio de cambios radicales en nuestras ciudades y vida cotidiana, nuestros trabajos, negocios, organizaciones y servicios públicos; todo lo cual llevará a nuevas prácticas e impulsará el desarrollo económico y social de los países en el siglo XXI.

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