Nuevos hábitos al alcance de la mano

3 minutos, 48 segundos de lectura

Lo que llamamos el “buen estado físico” nunca ha sido una base entre mis prioridades, pero en este momento, pasados los 40 años, con un alto nivel de sobrepeso y con la posibilidad hereditaria de una diabetes en ciernes, empezaron a aumentar las preocupaciones. Debido a esto, y aprovechando la época de buenos propósitos para el año que empieza y la llegada a mis manos de un Fitbit Ionic, decidí celebrar diciembre con un proceso de mejora de hábitos.

Por: Ernesto Herrera

Entre todos los wearables del mercado tuve la oportunidad de probar este, por su reconocido sistema de monitoreo del sueño, que es otro de mis problemas. Vale al pena comentar que de acuerdo con la firma de investigaciones IDC, Fitbit es el principal vendedor de monitores portátiles de sueño en Estados Unidos; pero las funciones reales del Ionic van mucho más allá, debido a que se puede considerar como un entrenador deportivo de pulsera.

Empecemos por el diseño: el exterior del reloj es en aluminio de calidad aeroespacial, bastante ligero respecto a otros dispositivos similares, como el Apple Watch, Garmin, Polar y Samsung. Tiene una superficie en vidrio Gorila Glass 3 de Corning, de 36 mm en diagonal, con resolución de 348 x 250 (302 ppp). Con una función de brillo automático que se adapta a las diversas condiciones de luz, alto nivel de contraste para mejorar la lectura y tres discretos botones: dos en el lado derecho y uno en el lado izquierdo, que complementan el sistema táctil de navegación de la pantalla.

Las correas vienen en dos tamaños (pequeño y grande) y se pueden retirar de la caja del reloj de manera fácil. En la tienda virtual se encuentra una gran variedad de estilos de correas, que la marca divide en clásicas, deportivas y de cuero, para cambiar el aspecto y adaptar el reloj a las diversas situaciones de uso. Adicionalmente, encontramos una serie de accesorios que complementan la experiencia, como la báscula Aria 2 y los audífonos inalámbricos Flyer, especialmente diseñados para resistir la actividad física.

En la parte trasera del reloj, vemos tres LED (dos rojos y uno infrarrojo) y un sensor óptico de luz verde. La luz verde mide la cantidad de sangre que fluye por la muñeca gracias a lo cual calcula los latidos por minuto, la luz roja atraviesa la piel más fácilmente, por lo que ayuda a realizar mediciones más precisas y completas, con otros valores como la saturación muscular de oxígeno y los niveles de hemoglobina. De esta forma, el reloj en algún momento podrá medir el SpO2 (cantidad de oxígeno en la sangre) para aumentar la cantidad de datos y descubrir posibles condiciones médicas o problemas de salud.

Lo esencial va por dentro

El Ionic incluye una antena GPS, altímetro, acelerómetro de tres ejes, motor de vibración (para las alarmas, recordatorios y objetivos), sensores de luz ambiental y temperatura, receptor de radio Bluetooth 4.0 y chip NFC para pagos sin contacto. Su sistema operativo es propio de la marca y es compatible con iOS, Android y Windows Phone, mediante la app gratuita de Fitbit, que maneja todas las funciones del reloj. Adicionalmente, tiene a disposición de desarrolladores un SDK libre, para recibir aplicaciones de terceros y es compatible con populares aplicaciones de deportes como Strava y apps generales como Flipboard, The New York Times y Yelp.

A pesar de no estar pensado para ser utilizado como un smartwatch completamente independiente, el Ionic está preparado para recibir notificaciones como llamadas perdidas, mensajes de texto o whatsapp y correos electrónicos desde el teléfono, aunque no se pueden responder desde el mismo. Y en cuanto a notificaciones, ahí viene lo más importante, desde mi punto de vista, del teléfono: se puede programar para recordarnos que debemos realizar actividad física.

El objetivo inicial es superar el sedentarismo, para esto, el Ionic detecta el movimiento del usuario y, en caso de llevar más de una hora sentado y no haber llegado al mínimo de pasos propuesto (que por defecto y según recomendación de la OMS llega a los 10.000 diarios), envía un aviso positivo en la pantalla y vibra para que nos levantemos y cumplamos nuestra asignación de la hora.

Para usuarios medios y avanzados incorpora siete modos de ejercicio: correr, ciclismo, natación, carrera en cinta, pesas, temporizador de intervalos y entrenamiento, para cada una de las cuales activa o desactiva diversas funciones del reloj.

El Ionic no detiene su trabajo, mide las 24 horas el ritmo cardiaco y el tiempo de sueño, discriminando el tiempo que pasamos entre sueño ligero, profundo y la fase REM, con el fin de mejorar la higiene y calidad del mismo. Adicionalmente, podemos hacer un seguimiento a la hidratación y el consumo de calorías al incorporar esta información por medio de la aplicación del teléfono móvil.

Como conclusiones, el uso del Fitbit Ionic ha generado un cambio positivo a mi estilo de vida mediante el uso de la tecnología, aunque al principio no fue muy esperanzador, con el uso y siguiendo las motivaciones ofrecidas, he encontrado mejorías relativas en cuanto a resistencia física y reducción del sedentarismo. Ahora, como punto a seguir, hay que continuar poco a poco y espero en seis meses obtener mejores resultados comparados con los que me brinda hoy el big data obtenido por el dispositivo acerca de mi salud.

Como dato adicional, se encuentra en almacenes de grandes superficies desde $ 1.089.000.  

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