No hay que sobredimensionar las redes 5G

  • Opinión

  • Hace más de 3 meses

  • enero 22, 2019

  • 3 minutos, 18 segundos de lectura

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Aunque ya se habla de las ventajas de esta nueva tecnología, lo cierto es que aún faltan años para que se despliegue masivamente sus servicios y aplicaciones.

Por:  Javier Bedoya

Gerente comercial de Furukawa para la Región Andina

Las redes de quinta generación (5G), aunque aún están en plena fase de pruebas iniciales, ya son un tema frecuente en los medios, gracias al gran impacto que provocará tanto en los negocios como en la vida cotidiana de las personas.

El crecimiento de las ciudades inteligentes a partir del desarrollo de la Internet de las Cosas (IoT) y aplicaciones como vehículos autónomos, requieren de una infraestructura de alta disponibilidad y baja latencia, es decir un canal muy potente por donde fluyen inmensos volúmenes de datos en tiempo real. Algunas de estas redes ya están siendo utilizadas con usos restringidos o experimentales, pero que, a partir de estas nuevas redes, serán utilizadas en una escala mayor. Por ello, las redes 5G representarán la materialización de diversas tecnologías de gran impacto y alcance para la sociedad.

A partir del despliegue real y la masificación de 5G, las soluciones asociadas a la Inteligencia artificial (IA), la realidad virtual, la realidad aumentada y el video ultra HD, entre otras, serán algunas de las tecnologías que se verán beneficiadas con estas redes posibilitando grandes transformaciones en las empresas, ciudades y nuestra vida cotidiana.

Paso a Paso

Las expectativas sobre 5G parecen sobredimensionadas en cuanto a los plazos, ya que muchos no comprenden los pasos previos que esta evolución tecnológica exige. Esto se debe a que suele verse a las redes 5G como una tecnología, y no como un conjunto de tecnologías de redes y servicios cuyo despliegue es paulatino y desafiante.

Lo que está disponible hoy en 5G es lo que tiene que ver con el acceso. Sin embargo, no es una tecnología madura ni mucho menos, por lo que podemos decir que lo que comenzará a verse son pruebas piloto de redes 5G, como lo que debe pasar en los juegos olímpicos de Invierno.

Dichos “pilotos” estarán inicialmente destinados a áreas específicas o lugares de alta densidad, aunque la masificación demandará más tiempo. Generalmente, los lanzamientos comerciales de estos servicios demoran dos o tres años desde la consolidación de los estándares. Por otro lado, también se requiere tiempo para que los terminales móviles estén disponibles en el mercado, así que por ahora solo se verán pilotos y usos restringidos a ciertos espacios.

Debido a lo anterior, lo que se verá inicialmente en 5G significará mayor velocidad de acceso respecto de 4G y la baja latencia pero eso está lejos de ser el auténtico impacto. Los primeros lanzamientos aumentarán la velocidad de acceso y el ancho de banda, pero en ningún caso se está hablando aún de vivir una nueva experiencia para los usuarios, que es la promesa fundamental de las redes 5G para el futuro. De alguna manera, se verá inicialmente mayor velocidad -una fracción del potencial de 10 gigabits por segundo que tiene 5G-, pero con redes que ofrecen los mismos servicios actuales.

Más Confiabilidad

La red 5G debe comprenderse no sólo como velocidad sino también como el inicio de nuevas redes y servicios, más seguros, más disponibles y más confiables, los cuales se irán desplegando poco a poco en las ciudades.

En tal sentido, uno de los elementos más importantes de 5G será la disminución de la latencia, es decir, la reducción del tiempo de desfase que existe en la interacción entre un dispositivo conectado y un servidor. La latencia en 5G se reducirá a un milisegundo o incluso menos, cifra que hoy con 4G fluctúa entre los 50 y 150 milisegundos. Es un cambio muy relevante para aplicaciones en donde este factor es crítico, como en telemedicina, por ejemplo.

El desarrollo de las nuevas redes 5G exigirá un mayor uso de fibra óptica debido a que aumentará la densidad de las estaciones radio base, mientras que los operadores requerirán instalar más antenas, debido a que la transmisión en frecuencias altas disminuye la longitud de ondas.

En las nuevas ciudades inteligentes deberán usar más fibra óptica para desplegar las redes 5G, en donde también jugarán un rol fundamental los sistemas de acceso inalámbrico fijo (Fixed Wireless Access). Habrá un despliegue de nuevas tecnologías para los operadores, en donde emergen conceptos como la virtualización y las redes auto-organizadas, propias de 5G.

Todo ello tomará tiempo en estar disponible y funcionando al 100%, un plazo que puede llegar a unos cinco años, o incluso más. De hecho, se estima que la red 5G en plenitud solo podría verse en el 2025.

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