La factura electrónica tiene un uso generalizado en países como México, Brasil y Chile, que muy pronto se extenderá al resto de los países de Latinoamérica, una región que actualmente lidera el uso de la factura electrónica en el mundo.

Según SERES, en los últimos años la factura electrónica, e-factura o factura digital se ha convertido en un eje esencial en la relación empresarial en estos países, desplazando poco a poco al papel.

En Latinoamérica el formato electrónico se comenzó a utilizar en algunos países de la región en la década de los 90 y, con la entrada del nuevo siglo, su implementación se aceleró significativamente. Así, la búsqueda de seguridad, trazabilidad e integridad del mensaje ha conducido a la mayoría de los gobiernos de la zona a establecer una normativa que impulsa la obligatoriedad de su uso y los procesos de “homologación” para intercambiar facturas. En la actualidad, el uso de la factura en su formato digital es obligatorio en Brasil, México, Chile, Perú, Ecuador, Argentina, Uruguay y Guatemala.

Grados de implantación

El escenario de Latinoamérica ofrece cuatro niveles de implantación definidos por cuatro grandes grupos de países: El primero ofrece una Alta implantación, y agrupa a aquellos países en los que el uso obligatorio de la factura electrónica incluye prácticamente la totalidad del mercado nacional.

El segundo, que ofrece una Media implantación, incluye a los nuevos países integrantes del cambio, que han apostado por impulsar la obligatoriedad de la factura electrónica.

El tercero, que registra una Baja implantación, incluye a aquellos países que están desarrollando su modelo de facturación, cuya puesta en marcha es algo novedoso o una realidad próxima.

El último grupo recoge aquellos países donde el impulso a la factura electrónica es mínimo o inexistente.

A la cabeza del cambio

Le puede interesar:  Kodak impulsa negocios en Latinoamérica

Chile lideró, en 2013, el primer modelo de facturación electrónica en Latinoamérica para incrementar la competitividad y la eficiencia del mercado y mejorar el cumplimiento y control tributario y los procesos de administración, cobranza y fiscalización del país.

Si bien Chile fue pionero en implementarla, lo hizo de manera voluntaria, mientras los demás países de la región apostaron por impulsarla con carácter obligatorio. Sin embargo, en Chile las expectativas de adopción voluntaria de la factura electrónica se quedaron cortas y el Gobierno acabó optando por la obligación. La iniciativa de Chile animó a Brasil y México, que pronto se unieron a este proyecto impulsando modelos de facturación electrónica que les han permitido crecer hasta convertirse en los países con mayor implantación y más desarrollados en este ámbito. A día de hoy, estos tres países son los que lideran la facturación electrónica tanto en Latinoamérica como en el mundo.

Los nuevos integrantes

Las oportunidades y ventajas que ofrece la factura electrónica fueron pronto una realidad palpable; lo que hizo que se convirtiera en una pieza clave para establecer una correcta relación con los clientes y proveedores. Estos datos positivos en la implantación de los modelos de facturación electrónica en Brasil, México y Chile hicieron que en Latinoamérica se viera con buenos ojos el unirse a este movimiento internacional.

Perú, Ecuador, Argentina, Uruguay y Guatemala son ejemplos de esta nueva oleada hacia la masificación de la factura electrónica; cuyo objetivo suele estar relacionado con los mecanismos para la recaudación fiscal y la contabilidad pública.

Una realidad en proceso

Le puede interesar:  Emerge Latinoamérica

La experiencia de los países donde se lleva años utilizando la factura electrónica ha demostrado que su uso aporta importantes ventajas y beneficios a las empresas que la utilizan, como la reducción de costes, la mejora de la gestión del negocio, de los pagos y los cobros, la posibilidad de acceder a nuevas fuentes de financiación.

Por ello, países como Colombia, Bolivia, Honduras y Costa Rica están, en la actualidad, basándose en los modelos de la región latinoamericana para masificar el uso de la factura electrónica e implementar sus propios sistemas de facturación.

Aunque todavía hay países que no cuentan con una normativa de facturación electrónica, la realidad es que la factura electrónica se ha convertido en los últimos años en una pieza esencial en la transformación digital de las empresas y gobiernos de Latinoamérica. Es previsible que la evolución y el impulso de este tipo de soluciones tecnológicas hagan que, en la década que está por venir se masifique su uso y, también las empresas de estos países descubran los beneficios que pueden obtener del intercambio electrónico de documentos.

Comentarios

comentarios