Las mujeres conquistaron el poder

  • Opinión

  • Hace 4 años

  • noviembre 24, 2016

  • 3 minutos de lectura

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Por: Germán Bernate

Puede que sea el gallo el que canta, pero es la gallina la que pone los huevos. 

-Margaret Thatcher, La Dama de Hierro Primer Ministro – Reino Unido (1979-1990)

Pretender desconocer la fortaleza, los conocimientos, el valor y la capacidad de trabajo de una mujer es un error grave.  El precio  que se paga por esta omisión es muy alto. Veamos un ejemplo de la historia actual.

Corre el año 1982.  Argentina está convulsionada: el pueblo se ha revelado contra el dictador Leopoldo Galtieri. Crecen los rumores de un golpe de estado contra los militares.  El dictador busca una salida rápida.  Él conoce bien la idiosincrasia de sus compatriotas y sabe que, para aglutinarlos y lograr que lo rodeen,  debe encontrar una causa común: decide invadir las Islas Malvinas (Flalklands para los ingleses).  

El 02 de abril de 1982 cinco mil efectivos argentinos desembarcaron el Puerto Stanley, que era la capital de las Islas Malvinas.  Redujo y capturó a los cuarenta y nueve marinos ingleses que se encontraban a cargo de la custodia de las islas, y ellos, junto con el gobernador Rex Hunt fueron trasladados a Montevideo en calidad de prisioneros de guerra.  El general Mario Benjamín Menéndez asumió como gobernador.

En la histórica Plaza de Mayo en Buenos Aires se festejó en grande el triunfo: miles de porteños llenan la Plaza.  Tangos y milongas acompañan los gritos de: ¡Argentina!, ¡Argentina!.  Los militares de alto rango, los tenientes, los cadetes y la soldadesca entonaron a viva voz las notas marciales del himno nacional: “Oíd mortales el grito sagrado ¡libertad!, ¡libertad!, ¡libertad!  ¡Oíd el ruido de rotas cadenas; ved en el trono la noble igualdad!”  Les acompaño una muchedumbre embriagada de patriotismo.

Los gestores de la invasión a las Malvinas se congraciaban con el triunfo.  Un país lejano,  dirigido por una débil mujer no haría nada para recuperar ese terruño.  El objetivo estaba cumplido: el pueblo, victorioso, acompañaba a los militares y miembros del gobierno.  El éxito estaba asegurado.

Menospreciar a una mujer es un pecado grave.  Margaret Thatcher poseía un rostro bello, angelical, su voz suave hacía creer que era débil.  Hija de un tendero que tenía un par de negocios de abarrotes, siempre protestaba por el alto costo de vida y reñía abiertamente con quienes fijaban los precios.  Encontró que tenía facilidad de expresión y comenzó a reunir a sus convecinos para organizar grupos contestatarios que comenzaron a cuestionar al gobierno municipal. Ingresa al partido conservador y rápidamente fue elegida diputada.  Corría el año de 1959 y ella con sus treinta y cuatro años encontró su futuro.  

En 1979 fue elegida como ‘Primer Ministro’ del Reino Unido con una mayoría aplastante.  Sus enemigos políticos, que eran muchos y muy capaces,  reconocieron que ella poseía las calidades requeridas para tan alta distinción.

Todos conocían su fuerte temperamento y duro carácter: dominante y autoritaria.  El diario ‘Estrella Roja’ de Moscú publicó el 24 de enero de 1976 un artículo donde se comentó que ella había hecho fuertes acusaciones declarando que la Unión Soviética intentaba hacer presencia en sitios estratégicos y así dominar al mundo.  El autor de dicho escrito coronel Gavrilov la bautizó “La Dama de Hierro”.

 Los argentinos se equivocaron: no sabían que, cuando una mujer se enoja, el tema es complicado.  Todos sus asesores, incluido Ronald Reagan le aconsejaron no ir a la guerra.  Se enfureció e increpó a Reagan: “¿Acaso ustedes abandonaron a sus militares cuando fueron atacados alevemente por los nipones en Peal Harbor?”

Se consiguieron los recursos para ir al rescate de sus posesiones. ¡Pero estaban a doce mil quinientos kilómetros!  Todos a la mar.  La guerra fue dura pero duró apenas setenta y cuatro días: comenzó el 02 de abril de 1982 y terminó el 14 de junio  del mismo año.  Cuando una líder entrega su plan, lo impulsa, lo explica y alienta a todos para que sean los triunfadores, esto se cumple.

Las tropas inglesas pelearon con valor y arrojo.  Vencieron todas las dificultades.  En forma permanente recibieron mensajes de aliento de Margaret.  Derrotaron a los invasores y recuperaron lo propio.   

Ahora, ¿quién se atreve a menospreciar a una mujer?

En cualquier campo siempre poseen mayor capacidad de trabajo, persistencia y humildad.  Después de la Dama de Hierro varias mujeres han triunfado en las elecciones de  sus países  y han asumido como ‘Presidente’ o ‘Primer Ministro’.

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En el ‘Mundo Real’ las mujeres han comenzado el ciclo dominante.  Son la Gerente General, la Ministro, la Científica, la Médica, la Directora de la Oficina de Proyectos PMO), la Gerente de Tecnología, y un largo etcétera.

Lo dicho: ¡las mujeres conquistaron el poder!