Las competencias internas: 2da Entrega

  • Opinión

  • Hace 2 años

  • noviembre 15, 2018

  • 3 minutos, 47 segundos de lectura

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¿Cuáles son y cómo nos habilitan para vivir la vida con mayor productividad y disfrute?

Por: Humberto Rueda Armella, socio y director de Experiencias de Happy On

En nuestro artículo anterior, titulado LAS COMPETENCIAS INTERNAS-Qué son y por qué es importante su permanente desarrollo en las empresas (Ver Primera Entrega) introdujimos el concepto de las competencias internas.

Este concepto, desarrollado por Happy On está sustentado en el hecho de que nuestros comportamientos están siempre iniciados en nuestro interior y que, si logramos reconocer y desarrollar estas competencias, seremos capaces de expresarlas a través de nuestros comportamientos o competencias blandas. Más aún, seremos capaces de habilitarnos para vivir nuestras vidas, a nivel personal y profesional, de forma más empoderada y con mayor disfrute.

También vimos que estas competencias son las que necesitamos desarrollar en la era de la transformación digital, donde lo importante no es lo que sabemos, sino lo que somos.

En el presente artículo mencionaremos cuáles son esas competencias internas.

En Happy On hemos identificado tres competencias principales (Conciencia, Aprendizaje y Acción) y 8 competencias secundarias que acompañan la acción (Responsabilidad, Perdón, Resignificación, Confianza, Disponibilidad, Respeto, Flexibilidad y Gratitiud). El nombre de cada competencia lo escogimos porque es el que más se acerca a lo que queremos transmitir, aunque su significado no está necesariamente relacionado con lo definido por la RAE (Real Academia Española).

Las Competencias Internas (Fuente: Happy On SAS – www.happyon.co)

La competencia de la Conciencia es la que nos permite comprendernos a nosotros mismos en nuestras dimensiones física, mental y espiritual, comprender el propósito de la vida, de nuestro trabajo y de cada acción que emprendemos en el día a día, así como comprender nuestra relación con el mundo exterior a nosotros, incluyendo las personas y todas las circunstancias que suceden a nuestro alrededor.

La competencia del Aprendizaje es la que, gracias a la conciencia, nos permite capitalizar todas nuestras experiencias para hacerlas parte de nuestro bagaje de vida, expandir nuestra zona de confort y vivir la vida con mayor disfrute para alcanzar nuestros sueños.

La competencia de la Acción es la que capitaliza la conciencia y el aprendizaje, de forma que podamos fluir en la vida en medio de las diferentes circunstancias, para hacer que las cosas pasen y materializar nuestros sueños, siendo, además, capaces de cambiar las circunstancias cuando esto es posible.

La competencia de la Responsabilidad es la que nos permite asumir nuestra vida, nuestras acciones y todas las consecuencias que se derivan de ellas. Gracias a esta competencia salimos del rol de víctima que a veces adoptamos frente a las diferentes circunstancias que nos desagradan, para pasar a ser actores conscientes y empoderados.

Gracias a la competencia del Perdón nos liberamos de las cadenas del pasado, que no nos permiten avanzar, pues reconocemos que el pasado no lo podemos cambiar. Reconocemos nuestros errores y los errores de los demás, como parte natural de nuestros procesos de aprendizaje y nos enfocamos en lo necesario para que estos no se repitan.

La competencia de la Resignificación nos libera de las creencias que nos alejan de la felicidad y que, por el contrario, nos llevan a ver las circunstancias de la vida como desagradables. Al resignificar nos habilitamos para “Pensar lo mejor, decir lo conveniente y hacer lo necesario”.

La competencia de la Confianza es la que nos impulsa hacia adelante, nos abre los caminos (ser confiables) y nos permite avanzar livianos de equipaje (confiar en la vida). Es el motor de arranque para la acción.

La competencia de la Disponibilidad es la que nos pone en el camino del fluir, al habilitarnos para estar “siempre listos” para cuando nos necesiten. El mundo y las oportunidades echan mano de lo que está disponible, por lo que los que siempre están disponibles son los primeros o los únicos en aprovechar las oportunidades.

El Respeto es una de las competencias que más nos cuesta desarrollar, ya que no solo se refiere al buen trato hacia las personas, animales o cosas, sino, también, al permitir que cada persona viva sus propias experiencias de aprendizaje y crecimiento, sin interferir en sus procesos. El respeto está asociado con “no dar el pescado” y, en cambio, “enseñar a pescar”, para que cada persona sea capaz de hacer las cosas por sí mismo.

La competencia de la Flexibilidad es la que nos permite adaptarnos fácilmente a las diferentes situaciones que nos plantea la vida, siendo capaces, además, de disfrutarlas. Cuando habilitamos esta competencia se nos abren una cantidad inmensa de posibilidades en las cuales nos sentimos bien, cómodos y felices.

La competencia de la Gratitud es la que nos permite elevar nuestra energía para disponernos a capitalizar todas las oportunidades. Gracias a esta competencia, somos capaces de valorar de manera consciente todo aquello que tenemos a nuestro alrededor y que nos permite vivir la vida más fácilmente. También, gracias a esta competencia, somos capaces de agradecer todas las oportunidades de aprendizaje que nos regalan las circunstancias que nos desagradan o nos retan.

Reconocer y desarrollar estas competencias internas, provoca, de manera espontánea y natural, la expresión de comportamientos relacionados con las competencias blandas, tales como el liderazgo, la empatía, la pasión por lo que se hace, la cooperación y la habilidad para comunicarnos de forma asertiva.

En la siguiente entrega profundizaremos en cada una de estas competencias y su valor para nuestra vida profesional y personal.

¡Espérala!

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