Hora de tomar el timón… Su timón

  • Recurso Humano

  • Hace 2 semanas

  • enero 6, 2021

  • 2 minutos, 47 segundos de lectura

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Todos tenemos metas que queremos cumplir. Ya sea que usted sea el dueño de su empresa y quiera sacarla adelante, o que su sueño sea abrir un negocio y ser capaz de vivir bien de él. 

Por: Lisa Reyes, Relaciones Públicas Performia

O puede que su meta sea terminar su carrera universitaria, o tal vez puede ser algo menos relacionado al trabajo, como viajar a Europa, o casarse…

Todos tenemos metas a las que aspiramos… Pero ¿cuántos las llegan a cumplir?

Algunas personas simplemente avanzan hacia adelante, por donde sus vidas los lleven, con sus sueños y metas apuntados en la última página de sus agendas y con la idea de que “algún día” podrán cumplirlos.

Pues malas noticias ¡El éxito es difícil de alcanzar, incluso para la gente que lo intenta con todas sus fuerzas! Así que no pretenda que deambulando por el mundo sin dirección lo va a llevar al éxito aleatoriamente.

Pero si usted está leyendo este artículo, lo más probable es que se haya dado cuenta de que perseguir sus sueños presenta muchas más dificultades de las que nos gustaría que presentara.

La falta de tiempo, la pérdida de motivación a mitad de camino, el dinero que necesitamos pero que no tenemos, los inescrupulosos que nos engañan por el camino… El mundo parece confabular para hacernos las cosas difíciles a la hora de conseguir las cosas que queremos.

Sin importar cuál sea su meta, es impresionante lo complicado que se vuelve perseguirla cuando usted lo intenta. En nuestra imaginación nuestros planes son perfectos. Muy a menudo pensamos que “las cosas se darán si lo intento”, solo para estrellarnos de cara contra un muro de inconvenientes que presenta el vivir en este mundo… Y de repente, perseguir nuestras metas se vuelve una maratón en un pantano. Se vuelve incómodo. Y nos empezamos a preguntar si realmente vale la pena sacrificar nuestro bienestar por perseguir algo que ni siquiera sabemos si va a ser tan bueno como creemos…

Y la mayoría de nosotros se rinde… “No vale la pena…” nos decimos a nosotros mismos.  “Es demasiado difícil…”

Pero cuando nos convencemos de estas cosas ¿Estamos siendo honestos con nosotros mismos? ¿O simplemente estamos vendiéndonos una excusa para no tener que salir de nuestra zona de confort?

Usualmente es la segunda. Y si usted está en esta posición, no necesita que nosotros se lo digamos. En el fondo de su corazón, lo sabemos. Pero decidimos ignorarlo.

Pero le voy a dar una buena noticia: El fracaso no existe.

Simplemente no existe. No hay tal cosa como el fracaso absoluto. Existen las derrotas, y existe la gente que se niega a aprender de ellas. Existen las personas que no se toman la molestia de mejorar en los aspectos en los que tienen que mejorar para ser capaces de dejar de perder, y comenzar a ganar. Y existe la gente que se rinde.

Pero si usted fracasa completamente en la persecución de sus metas, no se engañe… Las circunstancias no lo acabaron: Usted se rindió.

Esto es un cambio absoluto de paradigma, pero es el ingrediente central que necesita para darle rumbo a su existencia en todos los aspectos. Y es duro de aceptar que, en realidad, usted es la causa de todo lo que sucede. ¡Es muy duro! ¿Ahora yo tengo la culpa de todas las veces que he sido avergonzado, y que he fracasado? ¡Por supuesto que nadie va a querer aceptar eso!

Pero si usted logra eliminar la palabra “culpa” de su vocabulario, podrá entender que esta realidad es muy liberadora.

Porque si usted causa todo lo que le sucede… Eso implica que usted tiene control absoluto sobre su vida. Y si usted tiene control sobre su vida, entonces usted puede enfrentar todo lo que complica su camino, y superarlo. Nada puede detenerlo, a menos que usted decida que se va a detener.

Y después de un arduo camino, lleno de sudor y sangre, sus sueños, inevitablemente, se cumplirán.