El quehacer y qué hacer

  • Opinión

  • Hace 1 mes

  • diciembre 17, 2020

  • 2 minutos, 45 segundos de lectura

Convierte a Computerworld Colombia en tu fuente de noticias tecnológicas.

El ejercicio del periodismo es un quehacer hermoso, pero muy exigente; implica un compromiso con la verdad, la objetividad y los intereses del lector. La selección de temas, el manejo de fuentes y la capacidad para detectar la noticia, son algunas de las características del oficio que determinan el interés y la importancia de los contenidos.

La asistencia a eventos y a ruedas de prensa, la participación en reuniones, comités e iniciativas, la comunicación permanente con los principales actores y el análisis de comportamientos en la industria y en otros sectores, llenan las horas y se convierten en fuentes naturales para la generación de contenidos.

Durante más de treinta años, Computerworld Colombia se ha distinguido por la objetividad y la calidad de sus contenidos; hemos marcado un hito en la historia del periodismo tecnológico y nos hemos convertido en un referente para el sector TIC.

El reconocimiento del mercado ha sido nuestra mayor recompensa.

Más allá de esto, la parte oculta del periodismo nos exige otros compromisos: una nota debe ser publicada, distribuida y leída y, a ser posible, comentada, para que cumpla su ciclo natural. La voluntad del periodista va hasta que dicho contenido es apropiado por alguien, bien como conocimiento, bien como acción. Sin este paso, la sola redacción de artículos quedaría en nada.

Todo este proceso tiene un costo. Además de la buena voluntad de los periodistas, hay que financiar toda la cadena, desde la redacción hasta la publicación, distribución y generación de lecturas. Y es en este punto, donde la industria editorial en general y, en especial, los medios de comunicación, entramos en problemas.

Los cambios en las preferencias del lector y en el interés de los anunciadores han puesto en entredicho la tradicional forma de financiamiento: las suscripciones y la publicidad. Hoy, con el auge del Internet y la virtualidad, nadie quiere pagar por las suscripciones, y la publicidad ha mostrado un comportamiento errático y poco efectivo, frente a una corriente conductista que promete una relación costo beneficio mejor (al menos inicialmente).

No podemos ocultar que el sector está en crisis. Todos los días vemos cómo se cierra un medio o se reconvierte en aras de la supervivencia; grandes grupos se han visto peligrosamente erosionados por esta coyuntura.

Computerworld Colombia no es la excepción. Gracias a la magnífica acogida del medio y a la colaboración de nuestros anunciadores, hemos logrado sobrevivir hasta ahora y responder a todos nuestros compromisos.

Desafortunadamente, el esfuerzo que hacemos no es suficiente y la respuesta del mercado no alcanza para prolongar esta carrera de divulgación y servicio. Muy a nuestro pesar, nos vemos en la necesidad de cerrar puertas y dar por terminada esta aventura que, durante más de treinta años, fue el centro de la evangelización informática del país. Como lo hubiera dicho la tía Eloisa, “morimos de covid”.

Cerramos con la frente en alto y la satisfacción del deber cumplido. Más que ser un jugador en el negocio editorial, lo fuimos en el servicio de la información.  Llegó el momento de decir adiós. Nos despedimos con especial cariño de todos nuestros lectores y con un profundo agradecimiento a nuestros patrocinadores. Juntos hemos puesto una piedra en la construcción de este edificio que llamamos Colombia; esperemos que otros continúen la labor y que el sector TIC siga siendo motor de desarrollo. 

Nos llevamos la satisfacción del deber cumplido y el recuerdo de innumerables momentos al calor del desarrollo tecnológico, sus usuarios y las maravillosas historias en torno a la innovación y a la creatividad. 

“Dadme un punto de apoyo, una palanca, y moveré el mundo” , decía Arquímedes hace más de dos mil años. “Dadme acceso a las TIC y llevaré al mundo a velocidad cuántica”, podríamos decir hoy en día. Confiamos en haber sido parte del motor de arranque. 

Gracias, 

Ciro Villate Santander 

Director