Educación 3D

  • Emprendimiento

  • Hace más de 1 semana

  • octubre 7, 2019

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El Colegio San Jorge de Inglaterra ha inaugurado oficialmente el mayor laboratorio de impresión 3D, Creator Lab, impulsado por Ricoh.

La educación ha sido, es y será, el principal motor de desarrollo de los pueblos. En el último medio siglo, las tecnologías de la información, compiten o sirven de complemento en este proceso generador del progreso.

No es de extrañar, por tanto, que el Saint Georges School (SGS , por sus siglas en inglés), uno de los mejores colegios del país, de acuerdo con una larga tradición de buenos resultados en las calificaciones del ICFES, y figura prominente de Uncoli, haya sido escogido para soportar la estrategia de los Creator Labs, un espacio de creación en que los estudiantes tienen la posibilidad de desarrollar proyectos por sí mismos, haciendo uso de la tecnología, que impulsa Ricoh en el mundo.

El laboratorio cuenta con un pull de impresoras 3D MakerBot, escaner, proyector y, recientemente, una impresora Stratasys, con prestaciones de nivel industrial.

Tiene acceso todos los alumnos (cerca de 1400) desde pre escolar hasta bachillerato, cada nivel con sus características y desempeños particulares.  Aunque Ricoh tiene ya otros cuatro laboratorios en Bogotá, este es el más grande y mejor dotado, mediante una estrategia financiera compartida, lo que facilita su sostenibilidad. Próximamente, de la mano de Computadores para Educar, la firma abrirá un Creator Lab en Boyacá para atender en forma compartida las necesidades regionales.

Una de las ventajas, de acuerdo con Camilo Vivi, gerente de Ricoh, es que los sustratos con los que se imprime no son tóxicos y, en su mayoría, son reciclables. Uno de los aportes de la firma fue la presencia de un monitor durante el año que llevan en funcionamiento.

“Queremos formar estudiantes con un perfil más competitivo y capaces de prosperar en el ambiente del siglo XXI”, afirmó Jaime Acosta, rector del SGS. La creatividad y la innovación pueden ser estimuladas en los alumnos mediante este tipo de iniciativas.

El sistema opera en la nube, de tal manera que los alumnos pueden trabajar desde su casa o cualquier lugar con conexión a Internet y, luego, finalizado el diseño, pasarlo en el colegio para impresión. Esto les permite aprender de forma práctica y contar con el apoyo de los profesores en el desarrollo de sus proyectos.

“Lo de menos son las impresoras”, sentenció Myriam Copete, vicerectora del SGS, “lo importante es el desarrollo de la creatividad y de habilidades innovadoras que les permitan sobrevivir en el competitivo siglo XXI. Nuestro objetivo es incentivar la creatividad, apoyar la creación del conocimiento, materializar ideas y proyectos con objetivos reales”. 

De acuerdo con Acosta, ya se observan cambios muy positivos entre los alumnos. “Es como aprender jugando”, manifestó una de la alumnas, “pero con seriedad”.

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